lunes, 7 de mayo de 2018

Force India en Cuarto Milenio


Sexta en el Mundial de Constructores, Force India ni ha cambiado de nombre ni de propietario y tampoco lo ha hecho con sus costumbres. Así las cosas, la de Silverstone continúa sacando petróleo de situaciones que harían astillas a otras escuderías, por el mero hecho de adoptar (siempre) un enfoque lo más simple posible.

A pesar de que el año pasado los expertos y especialistas nos pusieron la cabeza como un bombo a cuenta de las enormes virtudes del VJM10, aquí mismo, en Nürbu, preferimos mantenerla fría y aceptar casi desde el minuto uno, que Force India no tuvo contrincantes que le disputaran su cómoda cuarta plaza. No estaban Williams, ni McLaren, ni Renault, y hablamos de comodidad hasta hartarnos, incluso en el caso de Estaben Ocon, quien podía concentrarse casi exclusivamente en lidiar con Checo Pérez.

Pero las cosas han cambiado en 2018.

El VJM11 sigue siendo a día de hoy apenas un pasado a limpio del coche del año anterior, muy tocado en su diseño por las incertidumbres propias de una etapa en la que el futuro del equipo estaba literalmente en el aire (todavía se hablaba de su compra a finales de este enero), y por un inicio de campaña en el que el punto fuerte del monoplaza, la unidad de potencia Mercedes-Benz, no ha estado a la altura de las expectativas en tres de las cuatro pruebas disputadas hasta el momento.

También es verdad que sin el podio logrado por Pérez en Azerbaiyán, muy posiblemente estaríamos analizando a la de Mallya a su llegada al Gran Premio de España bajo una perspectiva algo menos optimista. Y es que no, efectivamente Force India no está para tanto como destaca pero tampoco se puede negar que ha sido capaz de subvertir una situación bastante desastrosa en inicio, para empezar a luchar en la franja baja de la montonera prácticamente con lo puesto.

Se esperan novedades para Barcelona, pero nos haríamos un flaco favor si no asimilamos que van a ser aplicadas sobre un coche de concepto viejo que seguramente terminará su ciclo en verano. A partir de ahí, Dios dirá...

En todo caso, antes de sacar más conclusiones nos queda ver cuál ha sido el progreso real aprovechando el mismo escenario que fue utilizado por la Fórmula 1 en los entrenamientos de pretemporada, y cruzar los dedos para que si la de Silvertone da con la tecla de la supervivencia en ambientes hostiles versión 18, sea posible una inyección de dinero que nos permita seguir disfrutándo el resto del año, y alguno más, de la escuadra más milagrera de la parrilla.

Os leo. 

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